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Una tienda que no es una tienda


Los estudios muestran que la Generación Z es 100% digital, es decir nacieron en un mundo completamente conectado, donde el celular/internet hace parte de su día a día y no conocen otra realidad.


Comprendido esto, empezamos a revisar el contexto social, económico, político y tecnológico que tiene el sector retail y todo lo que influye en la decisión de compra del la Generación Z, dándonos a entender que a pesar de que es una generación conectada todo el tiempo, el 96% de ellos prefieren tener la experiencia de comprar las cosas en una tienda física; al analizar todo el proceso de compra mediante investigación cualitativa, encontramos un gap que existe en nuestros entrevistados y es que el envío de los pedidos, los tiempos de espera y su conciencia medioambiental afecta a su decisión de compra online.

Paralelamente, la incertidumbre de comprar un producto online a veces los lleva a querer tocar y probarse la ropa que compran.


Entonces, ¿Cómo podemos ayudar a la marca/retail a mejorar la experiencia de prueba y entrega de productos de manera que pueda crear una comunidad con la Generación Z en esta parte del proceso de la compra, integrando la experiencia phygital?


Convergencia de ideas

La idea que seleccionamos es crear un sistema de reserva o pago/recepción/prueba de productos online en un lugar físico, en una pop-up store, donde el usuario puede interactuar y jugar con la app de la marca hasta el momento de recibir y ver, tocar y probarse su producto de retail, viviendo una experiencia personalizada y adaptada, con la opción de devolverla en el mismo lugar.

El proceso comenzará en la vía online con una extensión de la app en la que realizan la compra (app de la marca). En ella el usuario tendrá la opción de seguir el tracking de la prenda que ha reservado o comprado y además jugar e interactuar con la app para conseguir descuentos y otros premios.


La siguiente vía será la vía física, utilizando espacios de tiendas de retail que en la actualidad cierran, en la que él usuario podrá interactuar combinando su teléfono móvil y el entorno. Viviendo una experiencia personalizada, teniendo la oportunidad de probarse la ropa y personalizando su probador con olores, música y luces a su preferencia e interactuar con sus redes sociales.


Ahora, ¿qué sigue?


Finalmente, queremos enfatizar que nuestro servicio no es una tienda de ropa, lo que buscamos con esto es generar una experiencia placentera para el consumidor a partir de la entrega y devolución de productos. El siguiente paso para validar este servicio sería prototipar, un prototipado real, con usuarios. Para esto dispondremos de un espacio para realizarlo con jóvenes de la generación Z. Se harán mockups de la app y del juego para así observar y tener la oportunidad de hacer un seguimiento de opiniones. Este concepto nos permite hacerlo en cualquier espacio. Al estar diseñando una experiencia, cada parte de esta puede ser testeada, desechada o validada con el fin de saber cómo se va a solventar este modelo de servicio, con el mínimo coste.


Una propuesta disruptiva donde el usuario que ha comprado online y tiene la experiencia de recogerlo fisicamente, ¿convierte el lugar en una tienda que no es una tienda?, o ¿el concepto que tenemos de tienda puede ser rediseñado?


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